PARÍS

A episodios tan horrendos como los ocurridos la semana pasada en París tenemos que darles un sentido. Porque nos estallan ante los ojos como un puro caos irracional, y porque acto seguido, aprovechando la conmoción en que nos sumen, otro tsunami de discursos vuelve a ofuscarnos con una nueva explosión violenta y enturbiadora.

Resulta imposible captar a la vez absolutamente todo lo que ocurre en el mundo. La realidad se